Guía para visitar Kōyasan, corazón del budismo japonés

Tras pasar cuatro días en Kioto, abandonamos esta hermosa ciudad en busca de las raíces religiosas e históricas de Japón. Las primeras las descubriremos al visitar Koyasan, y Nara nos desvelará las segundas.

Fundada en el año 816 por el sacerdote se la secta budista Shingon, Kobo Daishi, la comunidad religiosa del monte Kōya es una de las más visitadas de Japón. Atraídos, principalmente por la posibilidad de pasar una noche en un shukubō, un albergue dentro de un monasterio, los viajeros quedan maravillados, además, por la exuberancia de este enclave natural.

¿Cómo llegar a Kōyasan?

Llegar hasta Kōyasan no es fácil. El santuario se encuentra encaramado en una meseta elevada en el norte de Wakayama-ken, rodeado de bosques y montañas. La mejor manera de llegar hasta allí desde Kioto utilizando nuestra Japan Rail Pass es desde la estación central.

Desde allí, tomaremos un tren que recorrerá en una hora los 55 kilómetros que separan Kioto de Osaka. Una vez en la estación central de la ciudad, haremos trasbordo para tomar el suburbano hasta la estación de Shin-imamiya. Este trayecto dura 15 minutos y también está incluido en nuestro pase JRP.

Allí, tomaremos la Kōya Line, no incluída en nuestro billete. En este tren recorreremos otros 68 kilómetros despegándonos de la costa y adentrándonos en las montañas de la prefectura de Koya hasta llegar a Gokurakubashi.

Desde aquí, y tampoco incluído en nuestro Japan Rail Pass, emprenderemos la escalada del monte en en funicular. Por último,  tomaremos un autobús que nos llevará hasta el santuario.

El trayecto dura unas tres horas y cuesta 2.480 yenes. 920 yenes menos si utilizamos la Japan Rail Pass.

¿Qué ver en Kōyasan?

Comenzamos nuestra visita por el Garan, el principal recinto sagrado de Kōyasan con más de 110 templos, donde pasearemos entre los edificios del Kongōbu-ji y la Dai-tō pagoda.

De 50 metros de alto, esta enorme pagoda se dice que se encuentra en el centro del mandala que forman las ocho montañas que rodean Kōyasan. Lo cierto es que es una delicia pasear entre estos centenarios edificios e imaginar cómo fueron en tiempos de mayor esplendor.

Koyasan 2017

Kōyasan: ¿dónde alojarse?

En cuanto al alojamiento en Kōyasan, la oferta se reduce básicamente a los shukubō o albergues de los monaterios. Una práctica de acogida que lamentablemente se ha turistificado y por la que los monjes cobran alrededor de 100 euros la noche. Ahora bien, esta opción es una alternativa económica para acercarse al Japón más tradicional.

Aunque no es el más famoso, nosotros elegimos el Kumagaiji cuyo “paquete” incluye dormitorio tradicional, cena vegana, acceso al onsen y celebración matutina del ritual del fuego.

Recorriendo Oku-no-in, el cementerio de Kōyasan

Con la caída de la noche, decidimos salir a explorar el Oku-no-in, uno de los lugares más espirituales de Japón. Dedicado a Kōbō Daishi, este inmenso cementerio con altos cedros y miles de estupas de piedra es un escenario inquietante.

Los seguidores del budismo Shingon creen que su fundador no murió, sino que medita en su tumba a la espera de la llegada de Miroku, el futuro Buda. Según la creencia, será entonces cuando despertará para interpretar su mensaje.

Por eso, no hay budista japonés que se precie que no esté enterrado aquí. Aunque, como el espacio se agotó hace tiempo, desde el siglo XI los feligreses depositan mechones de pelo o las cenizas de sus difuntos en Oku-no-in para garantizarles una buena posición cuando ocurra el milagro.

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