Berlín, qué ver en 48 horas

La Puerta de Brandeburgo, la Catedral, El Check Point Charlie, el Muro, la Torre de Televisión, Alexander Platz, Postdamer Platz, el Reichtag… En Berlín hay cientos de cosas que ver y hacer. Esta es una ciudad marcada por la historia que, al mismo tiempo, ha sabido mirar hacia delante y avanzar hacia el futuro.

Si solo tienes 48 horas para visitarla y eres reincidente, aquí van nueve sitios que no te puedes perder en Berlín.

1. La cúpula del Reichstag


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Vista exterior del Reichstag de Berlín.
Vista exterior del Reichstag de Berlín.

HOLA MUNDO

La Reichstagsgebäude es un símbolo de la reunificación y la transparencia del Gobierno alemán. La cúpula de cristal del Reichstag, el parlamento alemán, puede visitarse de manera gratuita y con cita previa y es un espectáculo de la arquitectura.

Diseñada por el arquitecto Norman Foster posee un diámetro de 40 metros, una altura de 23,5 y pesa 800 toneladas.

Además de ser un espléndido mirador de Berlín, la cúpula cuenta con 360 espejos en forma de embudo y un parasol electrónico que canalizan la luz solar hasta la sala de plenos que se encuentra debajo, componiendo un ejemplo de eficiencia energética.

2. Treptower Park


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Estatua del libertador del pueblo del monumento soviético de Treptower Park aplastando una esvástica con su espada.
Estatua del libertador del pueblo del monumento soviético de Treptower Park aplastando una esvástica con su espada.

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El tranquilo parque de Treptower acoge un sobrecogedor monumento en homenaje a los soldados soviéticos caídos en la II Guerra Mundial.

Enmarcada dentro del realismo socialista, esta descomunal estructura es además la tumba de 7.000 soldados del Ejército Rojo encargado de la toma de Berlín durante el conflicto.

3. Tempelhofer Feld


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Berlineses y visitantes pasean y practican deporte en el parque del antiguo aeropuerto de Tempelhof en Berlín.
Berlineses y visitantes pasean y practican deporte en el parque del antiguo aeropuerto de Tempelhof en Berlín.

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El antiguo aeropuerto de Berlín-Tempelhof fue reconvertido en el año 2010 en el mayor parque público de la ciudad conservando intacta su estructura de pistas que hoy es aprovechada por berlineses y visitantes para pasear y disfrutar de distintas actividades deportivas: desde el balonesto al kiteboard.

En los edificios de la antigua terminal se han celebrado ferias, exposiciones y conciertos, y, recientemente, han servido para albergar a unos 1.300 refugiados, convirtiéndose en el mayor campo de acogida de Alemania.

4. Nefertiti y la puerta de Istar


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León de azulejos de la Puerta de Istar expuesto en el museo de Pérgamo de Berlín.
León de azulejos de la Puerta de Istar expuesto en el museo de Pérgamo de Berlín.

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Berlín dispone de un interesante panorama cultural y, para disfrutarlo, nada mejor que dejarse caer por la Isla de los Museos y visitar a la faraona de Alemania.

Actualmente expuesto en el Neues Museum, el busto de Nefertiti, cuya tumba aún sigue siendo un misterio, fue descubierto en 1912 por un egiptólogo alemán, pesa 20 kilos y mide 48 cm.

La efigie fue protegida de los bombardeos durante la II Guerra Mundial y, tras exponerse en otros museos de Berlín, regresó al Neues Museum en 2009.

En 2016 el busto de Nefertiti fue digitalizado y liberado de forma pública para su reproducción con impresoras 3D [descarga los archivos].

A pocos pasos de allí, en el Museo de Pérgamo, se encuentra otra joya de la arqueología: la Puerta de Istar. Con 14 metros de alto por 10 metros de ancho, era una de las ocho puertas de la ciudad de Babilonia y data del año 575 a.C.

Entradas para los museos de Berlín

Si decides visitar los museos de Berlín, puedes optar por una entrada combinada para la Isla de los Museos (18 euros) o la Museum Pass, una tarjeta que por 29 euros -o 14,50 euros si eres estudiante- te dará acceso a la mayoría de los museos de Berlín durante tres días consecutivos.

5. Terraza de Klunkerkranich


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Puesta de sol en la terraza de Klunkerkranich (Berlín).

Situada en el barrio de Neukölln, lo que antes era el parking de un centro comercial ahora es una terraza en la azotea de un edificio del número 62 de la calleKarl-Marx en la que descansar tras toda una jornada recorriendo la ciudad y disfrutar de cerveza y buena música.

Consulta el calendario de conciertos en su página de Facebook.

6. Memorial de los homosexuales perseguidos por el nazismo


En el parque Tiergarten, una de las paradas obligadas si viajas a Berlín, se encuentra el poco conocido Monumento en memoria de los homosexuales perseguidos por el nazismo que fue inaugurado en mayo 2008.

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El vídeo del interior de la instalación, diseñada por Michael Elmgreen e Ingar Dragset, cambia cada dos años para mostrar a una pareja de hombres o de mujeres.

7. Hackesche Höfe y Haus Schwarzenberg: los patios judíos de Berlín


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Patio inicial de Hackesche Höfe en Berlín.
Patio inicial de Hackesche Höfe en Berlín.

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En el número 40 de Rosenthaler Straße, encontramos un conjunto destacado de ocho patios interconectados de principios del siglo XX. De estilo Art Nouveau, estos edificios acogieron a familias judías del Berlín de la época.

En Hackesche Höfe, el estilo arquitectónico y la calidad de los materiales cambia desde el interior, donde vivían las familias más humildes, hasta el exterior, para las más adineradas, y en la actualidad, tras una restauración llevada a cabo entre 1995 y 1997, los patios albergan un conjunto de tiendas, galerías de arte y viviendas.

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Los patios de Haus Schwarzenberg, en Berlín, han sido tomados por los artistas.
Los patios de Haus Schwarzenberg, en Berlín, han sido tomados por los artistas.

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Un número más abajo, en la misma calle, se encuentra una construcción de características similares. Pero en Haus Schwarzenberg temática bien distinta.

Este segundo conjunto de patios ha sido tomado por artistas que lo han dotado de un carácter bohemio y underground a un paso de la zona de negocios de Berlín.

Aquí se encuentra además la sede de la Fundación Ana Frank, donde puede visitarse una exposición sobre la historia y la vida de esta niña alemana.

8. El búnker de Hitler, Bebelplatz y la piedad de Kollwitz


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Placa que señala el lugar donde se encontraba el búnker de Hitler en Berlín.
Placa que señala el lugar donde se encontraba el búnker de Hitler en Berlín.

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Cerca de la puerta de Brandeburgo se encuentra una explanada que es hoy un parking en superficie.

Allí, solo una placal, que fue colocada en 2006 en la intersección de las calles Ministergärten y Gertrud-Kolmar-Straße, recuerda que en ese lugar fue donde se encontraba el búnker de Hitler.

Las instalaciones no se pueden visitar y lo cierto es que Alemania ha hecho un esfuerzo loable para no ensalzar la figura del dictador.

Justo frente al edificio de la ópera de Berlín se encuentra Bebelplatz, un lugar célebre porque en él se llevó a cabo una quema de libros instigada por el Ministerio de Propaganda Nazi en 1933.

En el suelo, pasa desapercibido un monumento que conmemora este suceso acompañado de la siguiente frase:

Das war ein Vorspiel nur, dort wo man Bücher verbrennt, verbrennt man am Ende auch Menschen.
(Eso sólo fue un preludio, ahí en donde se queman libros, se terminan quemando también personas.)

A pocos metros, frente a la plaza, se levanta el Edificio de la Nueva Guardia de Berlín en cuyo interior y bajo un orificio abierto al cielo se encuentra la piedad de la escultora Käthe Kollwitz que, expuesta al sol, a la lluvia y a la nieve, simboliza el sufrimiento de los berlineses durante la II Guerra Mundial.

9. Puerta de Brandeburgo y memorial del holocausto


Como hemos visto al comienzo de estas líneas, la capital de Alemania no solo es el centro neurálgico del país, sino un símbolo de la reunificación alemana. Y, si hablamos de símbolos, el más importante de ellos es la Puerta de Brandeburgo.

Puerta de entrada al Berlín de finales del siglo XVIII, esta construcción de arenisca de 26 metros de altura quedó atrapada entre la RDA y la RFA con la construcción del Muro en 1961 y tras la reunificación ha sido restaurada en dos ocasiones, la última en 2002.

Una manzana al sur de la puerta, se encuentra el Memorial del Holocausto. Inaugurado en mayo de 2005, el espacio oficialmente denominado como Monumento a los judios de Europa asesinados, es un campo inclinado de 19.000 metros cuadrados cubierto por una rejilla cuadriculada de 2.711 estelas de hormigón de diferentes alturas entre las que se puede caminar hasta perder el sentido de la orientación.

Según el arquitecto las estelas están diseñadas para producir una atmósfera incómoda y representan un sistema supuestamente ordenado sin contacto con la razón humana.

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