La Alhambra: historia y guía para la visita

La Alhambra. Esta ciudad fortaleza andalusí mira de frente a Granada ocultando palacios y jardines. Con 2,5 millones de visitantes, en 2016 la Alhambra fue el cuarto monumento más visitado de España. Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en que la Alhambra estaba en ruinas y era refugio de ladrones y malhechores e incluso los franceses estuvieron a punto de destruirla a comienzos del siglo XIX. Sin embargo, fue un americano quien puso en el mapa esta joya de la historia del arte.

El azar nos había reunido desde apartadas regiones del Globo, y movidos por semejanzas de aficiones, vagamos juntos por las románticas montañas de Andalucía”. (…) “Equipados y servidos, salimos a paso lento de la bella ciudad de Sevilla a las seis y media de la mañana de un radiante día de mayo.

Cuentos de la Alhambra, Washington Irving, 1832

Así relata el escritor romántico y diplomático estadounidense Washington Irving su partida hacia la ciudad de Granada, un trayecto de unos 250 kilómetros con el que arranca el libro Cuentos de la Alhambra, publicado en 1832.

En él, Irving sigue el modelo de Las mil y una noches para narrar los cuentos y leyendas que los lugareños le contaban sobre la fortaleza.

Recién llegado a Granada, Irving tuvo la posibilidad de alojarse en las mismísimas entrañas de la Alhambra.

Contemplada por fuera, es una tosca agrupación de torres y almenas, sin regularidad de planta ni elegancia arquitectónica, que apenas da una idea de la gracia y belleza que reina en su interior.

¡Cuántas leyendas y tradiciones, ciertas o fabulosas; cuántas canciones y baladas, árabes y españolas, de amor, de guerra y de lides caballerescas, van unidas a este palacio oriental!.

Cuentos de la Alhambra, Washington Irving, 1832

Claves de la  visita

La visita a la Alhambra tiene dos focos principales: los Palacios Nazaríes, que han de visitarse a una hora concreta, y el Generalife, fuera del recinto amurallado.

El recorrido suele iniciarse en la Alcazaba, la parte más antigua de la fortaleza, para después dirigirse a los palacios, los jardines de El Partal y los torreones. Después llegará el momento de recorrer el paseo de los Cipreses para llegar al Generalife.

La entrada general tiene un precio de 14 euros, aunque existen descuentos y otras modalidades como la visita nocturna.

Los palacios nazaríes

Fuente del Patio de los Leones en la Alhambra de Granada.
Fuente del Patio de los Leones en la Alhambra de Granada.

Caminar por los jardines de la Alhambra es un regalo para el espíritu, aunque hay que saber aislar la experiencia para evitar que interfiera con la del resto de visitantes.

Ya en el interior de los palacios nazaríes, por encima de las demás estancias, destaca el Patio de los leones.

El encanto peculiar de este viejo palacio de fantasía radica en la facultad de despertar vagos ensueños y evocar el pasado (…). La mano del tiempo ha pasado por aquí muy superficialmente, y se conservan casi en su prístina brillantez las huellas de la elegancia y esplendor moriscos.

Cuentos de la Alhambra, Washington Irving, 1832

Cierto es que el patio se mantiene en muy buenas condiciones. Sin embargo, los famosos 12 leones que le dan nombre sufrieron un largo proceso de restauración de casi cinco años, que costó más de dos millones de euros para devolverles su aspecto de 1492. Y las labores de conservación parece que nunca terminan.

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La Torre de la Vela y el Generalife

Tras salir de los palacios, es momento de pasear por las murallas para subir hasta la Torre de la Vela, la torre defensiva más grande del conjunto militar desde la que se observa toda la vega granadina.

Por encima de la Alhambra y en el seno de la montaña entre floridos jardines y suntuosas terrazas, se elevan las altas torres y los blancos muros del Generalife, palacio de ensueño, cargado de recuerdos históricos. (…) Hay todo cuanto puede deleitar al más exigente sibarita meridional: frutas, flores, fragancia, verdes glorietas y macizos de arrayán, suave brisa y aguas cristalinas.

Cuentos de la Alhambra, Washington Irving, 1832

Esta villa rural con jardines, huertos e infinidad de acequias ofrece una de las estampas más reconocibles de la Alhambra. Su construcción data del siglo XIII y como todo el conjunto fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1984.

La nota discordante de la Alhambra

Por último, la visita se completa con el Palacio de Carlos V, una construcción renacentista situada en el corazón de la Alhambra.

Para su construcción fue preciso derribar una parte de los palacios nazaríes. El palacio tiene planta cuadrada de 63 metros de lado con un patio circular en su interior.

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