Excursión a las Islas Ballestas y ‘sandboard’ en Huacachina

A 237 kilómetros al sur de Lima, siguiendo la carretera Panamericana, llegaremos a Pisco. Esta ciudad con nombre de bebida alcohólica es la puerta de entrada a la Reserva Natural de Paracas.

A tan solo 15 kilómetros de Pisco, se encuentra el pequeño puerto pesquero de Paracas. Este fue el lugar donde Simón Bolivar comenzó, en 1820, su campaña para la independencia de Perú. Pero, desde aquí, también salen los barcos a las Islas Ballestas, un auténtico santuario de aves marinas donde también se pueden ver leones de mar.

El paseo ha de hacerse por la mañana, para evitar la bravura del mar, dura dos horas, cuesta a 35 soles (9 euros) y en el recorrido puede verse el llamado Candelabro de Paracas, del que no se sabe muy bien si es una extensión de las líneas de Nazca o la señal para ubicar un tesoro pirata.

Por cierto, no olvides el chubasquero porque seguro que te vas a mojar.

Una cata de Pisco

Desde aquí, se puede optar por visitar la Reserva Nacional de Paracas, pero nosotros decidimos regresar a Pisco para probar la famosa bebida.

El Pisco es considerado la bebida nacional de Perú. Sin embargo, peruanos y chilenos mantienen una intensa rivalidad por este aguardiente.

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Mientras los chilenos aseguran que su producción es más abundante y que el producto procede de regiones chilenas, los peruanos hacen alarde de tener en su territorio la localidad que da nombre a la bebida que está plagada de viñedos.

Disputas a parte, el lugar más famoso para hacer una cata de pisco es El Catador, una bodega fundada en 1856 que se puede visitar de forma gratuita seguida de una degustación.

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Sandboard en un oasis

Desde aquí, podemos hacer noche a 80 kilómetros en el fabuloso oasis de Huacachina.

Este desierto en miniatura debe su nombre a la leyenda de una princesa inca de cuya desnudez nacieron las dunas, la laguna y las sirenas. Pero, más allá de las leyendas, en Huacachina es fácil contratar un buggy que nos lleve dando saltos por las dunas para, después, lanzarnos por la arena en desvencijadas tablas enceradas.

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