Cusco, el ombligo de Perú

Literalmente “ombligo” en quechua, Cusco fue en el pasado y es hoy centro neurálgico de la vida andina.

Puerta de salida de las principales rutas hacia Machu Picchu, la histórica capital del imperio Inca es una bonita ciudad colonial que ondula como un mar de tejados que reflejan el sol a 3.400 metros de altitud.

Como en toda gran ciudad colonial, la plaza de armas y la catedral son el corazón de la vida de Cusco.

Desde el centro y por todas las colinas pardas que rodean la ciudad, las construcciones modernas de Cusco se asientan sobre los restos de antiguas edificaciones incas y las calles, muchas de ellas aún pavimentadas en piedra, reciben un nombre en español y otro en lengua quechua.

De compras por Cusco

Cusco es el hogar de la artesanía y un paraíso para las compras. No hay patio o esquina que no se aproveche para exponer souvenirs de todo tipo: desde recuerdos de plástico “made in China”, hasta auténticas obras de arte hechas a mano.

No te precipites comprando. Mira, busca, compara y disfruta de ver cómo se tejen los jerseys, ponchos y mantas de lana de alpaca mientras visitas calles como Triunfo o Santa Clara.

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Comer en el mercado

Por último, reserva algo de dinero para el Mercado de San Pedro. Una gran nave de tosca arquitectura atestada de puestos de fruta, carnes, pescados, flores y especias. Un verdadero festival para la vista, el olfato y el gusto.

Además, en el mercado es posible comer hasta reventar por unos pocos soles y, yendo de puesto en puesto, podemos consumir un menú exquisito, preparado ante nuestros ojos.

Cusco es una ciudad para recorrer sin prisa, paseando. El lugar más indicado para probar la hoja de coca y combatir el mal de altura, pero también para disfrutar de una gran oferta cultural.

No en vano, la ciudad es apodada “la Roma de América” o “Roma de los incas” y fue declarada “capital histórica” de Perú en la Constitución de 1993 y Patrimonio Histórico de la Humanidad, tan solo, diez años antes.

Por su clima, por su cultura, por su arquitectura y su arqueología, y por su situación, en una región impresionante, Cusco es y será siempre una parada obligada en la ruta.

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