Machu Picchu, un santuario en las alturas

Llegar a Machu Picchu siguiendo la ruta alternativa desde Cusco lleva todo un día de viaje, pero el camino merece la pena.

Desde la salida de Cusco hacia Ollantaytambo y Santa Teresa, el paisaje no para de ascender entre montañas cada vez más altas e imponentes y el camino desde Hidroeléctrica hasta Aguas Calientes es un bello paseo en mitad de los Andes peruanos.

Machu Picchu está a 2.490 metros sobre el nivel del mar y, después de salvar los 400 metros de desnivel que separan el pueblo de la ciudadela, las ruinas de extienden majestuosas ante los ojos de los visitantes.

Consejos para la visita

Antes de visitar Machu Picchu, ten en cuenta que deberás reservar la entrada con antelación, ya que el número de visitantes diarios está limitado. Además, el ticket lleva asociada una hora límite para realizar el acceso y, si quieres seguir subiendo a las cimas de Machu o Huayna Picchu, necesitarás una entrada especial.

¿Tumba o palacio?

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Santuario, esa es la mejor palabra para definir a Machu Picchu, una ciudadela inca construida antes del siglo XV en el promontorio que separa los montes Machu Picchu y Huayna Picchu, de la que se desconoce su función.

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Se sabe que podía albergar a cerca de 1.800 personas, que tiene zonas de cultivo y que su construcción fue ordenada por el emperador Pachacuti. Sin embargo, no está claro si el noveno emperador inca mandó construir este lugar como un espacio de retiro para la vida o para después de su muerte.

Machu Picchu es
un prodigio arquitectónico

Machu Pichu es, además, un prodigio arquitectónico al mismo nivel que los acueductos romanos y fue elegido como una de las Siete Nuevas Maravillas del Mundo en 2007 en una votación en la que participaron cien millones de personas de todo el planeta.

¿Cómo ha logrado Machu Picchu mantenerse en pie todo este tiempo? Lo ha hecho porque su construcción se basa en un sistema de terrazas. Cada una de las capas que recorren la ladera de la montaña se iba rellenando con los escombros de la construcción y se cubría con tierra. De este modo, la montaña filtra el agua muy rápido y las tormentas no arrasan los edificios.

Rocas ceremoniales, piedras talladas para encajar unas en otras, monolitos esculpidos con la silueta de una montaña… Palacio o tumba, ¡qué más da! Machu Picchu se ha ganado su leyenda a pulso y es un lugar en el que se respira paz y donde el hombre se siente en contacto tanto con la tierra como con el cielo.

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